domingo, 21 de diciembre de 2014

Atesorando la Vida



Cuando en la naturaleza sigue todavía esa bellísima sinfonía silenciosa...sin albores radiantes de primavera... sin cantos de pájaros que duermen sigilosamente el invierno... sin hojas que amontonan sus sombras y luces verdes, jóvenes y tiernas, y que tímidamente se esconden en su propio corazón... me digo que en el universo todo está perfectamente custodiado por su Hacedor  para que se eternice este bellísimo funcionamiento en cualquier lugar del planeta. Es, en ese preciso instante, cuando mi espíritu se detiene para dar gracias por tanta belleza que atesora la Vida y pido que en mi alma se haga el mismo silencio contemplativo que conserva la naturaleza para poder rezar en medio de este mundo desaforado por los gritos, el dolor, la pobreza y la muerte. Que pueda día tras día seguir descubriendo a ese mi Dios que se hace humilde Niño y que da su vida por mí para amarme hasta el infinito.


+Capuchino de Silos



Haikus de Adviento



Serás mi guía
reparando mis fuerzas,
con tu dulzura.

Nada yo temo.
Por cañadas oscuras
estás conmigo.

Y tus palabras
se llenarán de sueño
en mi morada.

Y de perfume,
el alma me reparas
con tus fragancias.

Sanas las llagas.
Y vendas las heridas
si en mí habitas.

Con mil estrellas
recorres mi refugio.
Misericordia.

Son tus ofrendas
y por la senda recta
toda la vida.


+Capuchino de Silos 






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viernes, 19 de diciembre de 2014

Con luna azul




Cada día más me acerco a esa esperanza firme, a esa esperanza alegre y segura, a esa caridad ardiente; tan ardiente como ese corazoncito del dulce Niño que pronto nacerá. Él estará allí, en esa cuna sin techo, sin más abrigo que el amor de sus benditos padres y el calor de una luna casi llena de azul infinito, como es el infinito Amor que se refleja en ella.
Desde ese humilde portal, todos mis deseos serán escuchados. Todas las cosas que tracé desde  niña, y que nunca dije, pero que siguen en mi corazón, latirán sin más miedos que entregarlas al Rey de reyes como un humilde y sencillo regalo navideño.


+Capuchino de Silos




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Canto sin cantar.



No lo esperaba, pero me llegó el constipado. Con mucha fiebre y una tos aburridísima  que despierta a mi marido en la noche. ¡Pobre! Y me acuerdo del día que nos casamos... “en la salud y en la enfermedad...” ¡Sí! Eso es así, y espero que lo siga siendo por muchos años. No me quiero separar de él; ni en estos momentos tan molestos  para los dos. También me acuerdo del pobre cura de la parroquia que oficia la Santa Misa. Hace unos días el pobre estuvo más o menos como yo y aun así celebraba con un recogimiento que sobrecogía y que elevaba sus oraciones a Nuestro Señor en todo instante. Es verdad que el Señor lo tiene bien sujeto de la mano.
Anoche, en ese molesto letargo que da el resfriado, me preguntaba cómo estaría la luna el día del nacimiento de nuestro Niño, porque la luna es la verdadera luz que refleja el Sol que nos va a nacer dentro de unos días. 
Ahora, de nuevo, el pajarillo que cada día ronda por el jardín me trae en su pico ese canto que necesito para poderle rezar. Lo dejo a los pies del Niño.

Y cada día
dejándome descansar
sigo amando.




+Capuchino de Silos




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