martes, 19 de mayo de 2015

A Dios gracias



Antes de que llegue el sueño, cuando alcance ya la noche, deseo darte las gracias por las tantas que en mí dejaste sin que mereciera nada.


Me estoy dando cuenta que es celoso, muy celoso; me quiere solo para sí.  Me quiere dispuesta,  reservada, humilde y muy cuidadosa con sus cosas. Además no puedo ocultarle nada. ¡Y es muy exigente! Tampoco me deja que agrade a otros un poco más. Lo quiere todo para sí. A veces, cuando me distraigo se aparta de mí para que lo desee con más fuerza y lo busque con impaciencia.
Oh Dios mío hazme merecedora de poderlo tener muy cerquita.
¡Son cosas del amor!



Días que no se encuentra el rostro que tanto se ansía. Los días pasan de un extremo a otro frecuentemente cambiando el alivio por el ahogo. Esos días que pueden ser ganancias de consuelo para un futuro. ¡Quién sabe! Todo es misterio

Qué fácil sería tomarse una pastillita para quitarse las moscas de encima y que no se pudiesen posar  ni siquiera en el pelo. ¡Qué fácil sería que no nos doliesen las dificultades que el mundo nos ofrece cada día! Pero las pastillas no sirven para ello. El sufrimiento pasa por el alma como pasan también los días cargados de belleza y respiro. 
Lo que nunca se oculta es la gracia que siempre permanece. A Dios gracias.




+Capuchino de Silos



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